"Es la agricultura, estúpido!" - la diferencia entre Asia y África

martes 21 de febrero de 2012

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El desarrollo económico no puede despegar si no se invierte en la agricultura (a pequeña escala). Esta es la conclusión principal de una investigación académica de cinco años sobre las causas de las diferencias en desarrollo que existen entre África y el sudeste asiático.

Los investigadores del proyecto 'Tracking Development' (Siguiendo el rastro del desarrollo) se preguntaban por qué, luego de haber partido de posiciones iniciales más o menos iguales en los años 50 del siglo pasado, actualmente le está yendo mucho mejor, en términos económicos, a Asia del Sureste que a África al sur del Sahara. En Asia encontramos algunas economías denominadas "Tigre", como Malasia y Vietnam, y también un país como Indonesia, al que le está yendo relativamente bien y donde ha disminuido drásticamente el porcentaje de personas que viven por debajo del umbral de pobreza. Nada de esto se observa en el África Subsahariana, donde las cosas están tan mal como hace 50 años. ¿Cómo es posible ésto?

Después de profundas comparaciones, los investigadores dieron con la respuesta: ¡los países asiáticos invirtieron mucho más en el desarrollo agrícola! Por ejemplo, en Indonesia un 20% de los gastos gubernamentales va a la agricultura; mientras que en la mayoría de los países africanos se dedica menos del 10%, a pesar de los compromisos hechos anteriormente. Kenia es una excepción, aunque en ese país se cometió el error de apuntar esas inversiones a un grupo pequeño de élite campesina. En Indonesia, Tailandia y Malasia, este estímulo estuvo dirigido más que todo a pequeños campesinos, lo que tuvo consecuencias en toda el área rural, y a la sociedad y la economía en su conjunto.

No profundizaremos más en la razón de que se aplicaran políticas tan dispares en ambas regiones. Lo que sí se puede decir es que se ha comprobado que el trabajo que realizan Agriterra y sus organizaciones pares es sumamente relevante para el desarrollo. (Aunque eso ya lo sabíamos, siempre es bueno que el sector académico lo confirme). En el fondo, en la medida en que la población rural pueda hacer valer sus reclamos, más posibilidades habrá para que se realicen inversiones en el desarrollo rural y el emprendedurismo de los pequeños campesinos. ¿Y cómo lo pueden hacer? A través de organizaciones fuertes, lo cual es exactamente lo que Agriterra desea. Y si, gracias a la incidencia política fortalecida que realizan las organizaciones campesinas que hemos ayudado a fortalecer, logramos hacer que aumente el porcentaje que se dedica a la agricultura en África, ¡entonces habremos hecho un buen trabajo!

Fuente: Agriterra

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